Vídeo de la Carta del Indio de Seattle


El calentamiento global: ¿tiene solución?


El Calentamiento Global: ¿tiene solución? 

El Calentamiento Global es un reto gigantesco. Este problema por sus características no tiene solución en el presente. Se presenta como un reto para la ciencia, para la política, para la ética, para todos y cada uno de nosotros. Su dimensión lo hace traspasar fronteras y generaciones. Su escala propone una amenaza para la existencia de la humanidad y para la vida en la tierra.  

Desde la ciencia, toma la forma de la “Tragedia de los Comunes”. Es uno de sus ejemplos más patentes. Esto significa que el costo de contaminar desde una perspectiva individual es siempre menor al costo social; haciendo que las decisiones tomadas por cada uno de los individuos, racionalmente y por su propio bien, mermen el bienestar de todos y el suyo propio. Además tenemos la paradoja del aislamiento, que propone que aunque las personas en su conjunto deseen detener el calentamiento global, al sentirse aisladas y no tener información perfecta, no pueden coordinar sus decisiones con los demás y por ende su estrategia dominante es la de seguir contaminando.  Adicionalmente debemos considerar, las externalidades causadas dentro la acción económica, los umbrales ecológicos; y los límites a la sustituibilidad de los recursos, los bienes y los servicios ambientales por la tecnología.   

Desde la política, el reto toma la forma de problema global o tras-fronterizo y de problema generacional o inter-temporal. Las teorías políticas, no han logrado encontrar reformulaciones o alternativas consistentes que permitan dar solución a este tipo de problemas. La contaminación causada por EEUU no sólo afecta a ese país sino al mundo entero, mientras que los beneficios de la producción asociada a esta se disfrutan localmente. Los países industrializados del norte son los mayores contaminantes del mundo pero los más afectados serán los países del caribe y del pacífico sur. De quién es el problema, cómo puede actuar los Estados-Nación frente a un problema global. La soberanía y la autodeterminación de un país afectan a todo el mundo. Además, desde la perspectiva intertemporal, aunque un enfoque ampliado rawlsiano, de un velo de ignorancia que cubra el tiempo en el que habremos de vivir parezca una solución inteligente, su puesta en práctica supone retos infranqueables.  

Desde la ética, el calentamiento global y todos los problemas ecológicos ponen entredicho los valores modernos. El antropocentrismo de la misma,  es otra de las causas de esta fuerte amenaza para la existencia de la vida en la tierra. La ética de Aldo Leopold que propone que una cosa es buena en tanto que tienda a la preservación de la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica y es malo si tiende a lo contrario. Junto a una visión de valor intrínseco de la naturaleza y del reconocimiento de derechos fuera de la esfera humana, es decir, para los animales, plantas y todo ser viviente. Pueden ser un paso adelante pero supone un cambio fundamental, una fisura en la modernidad y todos los valores.  

En conclusión, debemos entender que las soluciones del problema del calentamiento global no están en un simple problema de voluntad política o individual para detenerlo. Sino que requieren de manera imperiosa una revolución paradigmática en todas las formas de conocimiento. Mientras que desde la ética deben renacer las visiones de equilibrio sobre depredación. En sí, la solución real es acabar con la modernidad antes de que ella acabe con todo.   

Víctor Aguiar

Fin del Agua: Carta 2007


Revolución Paradigmática de la Economía


En el proceso de transformación o revolución de paradigmas de la ciencia económica, para adaptarse y sobrevivir a la cambiante realidad global; y a los límites reales físicos, que se presentan al paradigma productivista; el Desarrollo Sustentable surge como respuesta y al mismo tiempo como un nuevo modelo, para hacer frente a la nueva sociedad de riesgos. Entendiendo a la sociedad como la respuesta y el intento del conglomerado humano de minimizar o tratar de hacer predecibles los riesgos derivados de sus decisiones colectivas; siendo ahora las consecuencias de las mismas globalizadas e intertemporales.[1] Además del reconocimiento del propio sistema económico como subsistema del Ecosistema global. En este sentido para poder seguir avanzando o progresando a este nuevo paradigma, un paso trascendental es la creación o formulación de herramientas para cuantificar o cualificar la realidad. Así como el progreso de la estadística y la creación de un sistema de contabilidad nacional más fiable e integrado, desde la Segunda Guerra Mundial; y del aporte de hombres como Simon Kuznets, con la medición del Producto Interno Bruto, y el Producto Neto Per-cápita; fueron grandes impulsores de la Macroeconomía como la conocemos hoy; de esta manera, para que el Desarrollo Sustentable no sea sólo un ejercicio filosófico, ni escolástico; y teniendo en cuenta la lógica económica (científica), es imperativo el desarrollo de indicadores que nos ayuden a comprender mejor la realidad, dentro de esta nueva visión; y más que todo lograr tomar decisiones y políticas más fiables, efectivas y eficientes. En nuestro país teniendo en cuenta las características de su economía, basado en la exportación primaria (agro-exportación y su producto estrella el petróleo); con prácticas extensivas, intensivas y con relaciones de trabajo precarias; con un marco institucional débil y con un marco legal inestable; con gran inequidad y con un estado corporativo, que no responde a intereses nacionales sino de grupos regionales y oligarquías. Es un país que tiene como eje central de su desarrollo histórico, económico y social; un conflicto permanente entre oligarquías (crisis de hegemonía) para controlar los recursos naturales (tierra, bosques, recursos mineros); con grandes alianzas de poder elitistas para explotar la mano de obra, y obtener así grandes rentas y beneficios para pocos, a costa del bienestar de muchos. Existen entonces grandes incentivos para la degradación ambiental y las prácticas extractivas de todo tipo de recurso, junto a una gran inequidad. La medidas tradicionales del bienestar y del desarrollo económico tradicionales; se vuelven de esta manera falsos e inadecuados para la realidad nacional. En los últimos años se ha dado un positivo pero insuficiente desarrollo, de los sistemas estadísticas y de cuentas nacionales del Ecuador hacia los indicadores sociales; con mediciones de la pobreza ya no sólo basados en el ingreso y el consumo sino en el concepto de “necesidades básicas insatisfechas” (acceso a servicios-INEC-), tasa de alfabetización y otros de este tipo; una débil integración de mediciones del tipo P-E-R (presión-estado-respuesta) por parte del Ministerio de Medioambiente y Ecociencia; pero en logros de la integración de verdaderos indicadores de sustentabilidad, estamos lejos de otros países de la región, como Chile (con un sistema regional similar al Canadiense), Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Barbados y mucho más lejos todavía de países como Holanda y Japón (NAMEA). Es crucial entonces la construcción e implementación de un sistema de cuentas nacionales, con los ajustes necesarios para reflejar de mejor manera la realidad ecuatoriana, que nos permita al mismo una mejor base para la orientación económica de nuestro país y al mismo tiempo una concienciación y conocimiento mayor del público de la situación actual.

Carta del Gran Jefe Seattle al presidente de EEUU


Autor: Jefe Seattle
En 1854, Franklin Pierce, presidente de los Estados Unidos, “el Gran Jefe de Washington”, hizo una última oferta por una gran extensión de tierras indias antes de lanzar el exterminio, prometiendo crear una “reserva” para el pueblo indígena. Esta es la respuesta del Jefe Seattle.
El gran jefe de Washington manda palabras, quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe también manda palabras de amistad y bienaventuranzas. Esto es amable de su parte, puesto que nosotros sabemos que él tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero tendremos en cuenta su oferta, porque estamos seguros de que si no obramos así, el hombre blanco vendrá con sus pistolas y tomará nuestras tierras. El gran jefe de Washington puede contar con la palabra del gran jefe Seattle, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas, nada ocultan. ¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.Si no somos, dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán, ustedes comprarlos?Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo.La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas. Los muertos del hombre blanco olvidan de su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas.Somos parte de la tierra y asimismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos.Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil ya que esta tierra es sagrada para nosotros. El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente el agua sino también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes.El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objeto que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré condiciones: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo al nosotros matamos sólo para sobrevivir.¿Qué seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; porque lo que le suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado. Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos. Esto sabemos: La tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos, todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra.El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, no queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. Él es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco.Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirían, quizás antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos. Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja.Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos porqué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde esta el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.
Autor: Jefe Seattle.

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