La Economía tiene como principal razón el ser humano y todo su entorno sostenible. Es una ciencia social que puede y debe tomar del método científico su accionar, como estudiantes nos interrogamos permanentemente sobre si lo que estamos aprendiendo en clases por lo menos tiene un mínimo aplicación en la realidad, nos aturdimos con la Matemática y la Econometría, pero hasta que punto estos instrumentos nos permiten entender la realidad.
El uso de la Matemática puede proporcionar instrumentos para un mejor conocimiento de la realidad económica. Pero lo que es un medio no puede convertirse en un fin, a la llamada “ciencia social” se la ha instrumentalizado para los estudiantes, con la reducción del espectro de lo que representa la Economía, la obsesión por la formalización ha llevado a construir una ciencia económica donde el uso de las matemáticas es un fin por sí mismo y donde el contraste con la realidad ha perdido su importancia.
Es por esta razón que en esta agenda no se presenta un saludo de corte tradicional, ni una propuesta de campaña, sino una pequeña reflexión desde la perspectiva de una estudiante de Economía para sus compañeros, con un contraste importante en el que se brinda instrumental matemático que puede ayudar a los alumnos, pero a la vez se enfatiza en el carácter social de la Economía con el acercamiento a realidades de las distintas comunidades de nuestro país.
Es fundamental que los estudiantes aprendan la teoría económica y se puedan concentrar en la parte puramente económica, sin tener que preocuparse de la matemática subyacente y que disfruten del aprendizaje de la Economía. Como estudiantes pero ante todo primero como personas debemos tener muy claro que la Matemática y los modelos establecen tan solo una aproximación a veces abstracta y otras cercanas de la realidad.
Adriana Viteri
PRESIDENTA AEE
A primera vista es curioso que un tema tan puro y desapasionado como las matemáticas puedan tener algo útil que decir sobre este mundo tan desordenado, mal estructurado y aleatorio en que vivimos. Afortunadamente encontramos que, cuando comprendemos lo que antes era misterioso, hay en el centro de todo un orden, un patrón y sentido común.
P. Rivett (1978





